lunes, 6 de noviembre de 2017

Cenicienta moderna



Calzaba casi un cuarenta, número rozando la cifra ‘no normal’ en una mujer. Asistió a una fiesta en honor a un joven desconocido del que estaba enamorada. Él recién había cumplido la mayoría de edad y le ofreció bailar la canción Retrato de un amor posible agarrados. Sabían perfectamente que les estaban mirando aquellos curiosos, las malas lenguas, que sentían envidian de su perfecto Vals.
Y antes de que dieran las doce, se encerraron en una habitación. El príncipe deslizaba sus manos por debajo de sus senos en busca de sus caderas, mientras la chiquilla lo miraba ruborizada.
Al introducir las manos debajo de su ropa interior, masajeó su miembro viril y ella imploró más. Para a las doce ella había llegado a unos cuantos orgasmos. Pero, en el minuto exacto, se colocó el vestido negro y corrió por las escaleras.
-¿Dónde vas? –le preguntó siguiéndola-.
-Llego tarde.
-¡Espera!
Era demasiado tarde. El horizonte parecía que la hubiese engullido. En el escalón de abajo, había un precioso zapato solitario de color rojo. Su Cenicienta.

lunes, 30 de octubre de 2017

Tengo



 (Créditos a
Andrea Mary Marshal)

Tengo más miedo que ganas.
Aún habitan como almas vagabundas por mi mente,
se han cogido un mes más de alquiler.
Y yo, alma vulnerable, intento no escucharlas.

Tengo tentación de sentarme de cuclillas y contarles mis penas,
de decir un: ‘esta noche ceno algodones de aire’
e irme a la cama con una sonrisa para el día siguiente.

Se me desgarra la piel. Está llorando horrores mi ser interno.
Luchando contra ese puedo y no puedo.
Contra ellas en esta nueva etapa y las odio.
El odio que con todas mis fuerzas les proceso debe ser capaz
de levantar muros y seguir fuerte

Porque los te quiero, a mí misma,
los guardo en una cajita para no olvidarme de ellos.
Y así, una vez más, cuando la tempestad aceche y me olvide,
y caiga,
y me duela,
y flaquee.
Poder abrirla y recordar que ya les dejé claro que no era su víctima,
su jodida diana.


martes, 24 de octubre de 2017

MDCX






 Créditos a Inefable Arte.

No quiero canales líderes en audiencia del hombre,
no quiero ser eco de portada sumisa,
vendiendo el prototipo de mujer, arte, que no existe.
Porque no somos ni frágiles, ni todas tenemos una compresión delgada,
ni curvas,
y, coño, lo reconozco, a mí me cuesta mil mantener mi figura.
(Que luego no consigo).
Porque a veces, la realidad es así: es imposible mantener
un determinado cuerpo
sin someterte a gym, dietas y privarte de gozos.

El día en que se visibilice las papadas,
los pezones femeninos,
las estrías,
los kilos de más,
los pechos pequeños,
un coño sin depilar…

Ese día se vivirá mejor.










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