Me acuerdo que me enamoré de ti en los carnavales de Cádiz.
Nuestro primer beso fue en Sevilla, hacía calor, y paseamos en el coche de caballos.
Bajo la humedad de Málaga paseamos por el puerto y por las hermosas playas de Almería, el
desierto.
En Jaén hicimos una parada de dos al tres, visitamos sus maravillosos Baños Árabes.
Córdoba nos conquistó con su Mezquita y su ciudad brillante.
Huelva, ¡ay Huelva! Cómo olvidarla si fue ahí donde me dijiste el Te Amo más maravilloso del
mundo en el Gran Teatro.
Y por último Granada, nuestra última ciudad conquistada, donde bajo la Fuente de Los Leones
hicimos el amor entre tantos turistas. Los pobres se quedaron anonadados sin saber que te
despedirías de mí, mi bella flor de Loto.
domingo, 31 de julio de 2016
viernes, 29 de julio de 2016
FELIZ DÍA DE LOS ABUELOS
Con cada pasito que das
por muy pequeño que sea
siempre avanzarás.
Con cada arruga que se
apodere de tu fiel rostro
no es porque estés envejeciendo,
sino porque te has reído mucho
a lo largo de tu vida
porque has sido feliz.
Con cada pasito que das,
es un mundo para tú edad.
Con cada paso, eres mi gigante.
Los años pasan por tu vida,
pero eso no quiere decir
que no seas una gran amiga.
Mi amiga, mi madre, mi mentora...
Mi abuela.
Con cada paso que dabas,
siempre un consejo
allá donde la vista nos alcanzaba.
Con cada risa, un nuevo mundo
a tu lado lleno de alegría.
En el balcón me contabas
adivinanzas,
en el patio me enseñabas estrellas.
Incluso con tu
''Tonta del culo''
Me rió aún.
Con cada experiencia,
aunque ya no estés,
he crecido.
Por eso, allá a donde estés
también sigue siendo tu día.
Felicidades Abuelo.
Él y Ella II
El firmamento es
testigo de la noche de pasión de dos almas entregadas al placer. La
brisa conduce sus gemidos por toda la ciudad.
Entregados en cuerpo y alma, él le lleva una ventaja de seis años de edad; tiene más experiencia así que ella está encima.
Recorre con sus grandes manos los senos de la mujer, jugueteando con aquel capullo rosado. Ve como grita excitada pidiendo más y más.
Siente una descarga eléctrica ardiente en lo más profundo de su vientre tras el movimiento a vaivén de caderas que su alumna a ejercido sobre su miembro viril. Se inclina y consigue besarla. Sus lenguas juguetean en una lucha ansiosa por ver cual de las dos es la vencedora, sus labios se desean.
Cambio de papeles. Al profesor le tocó ser el capitán de la nave. La capitana está debajo, siendo mecida por las olas de aquella nave pirata.
La besa, recorriendo con su intrépida lengua juguetona todo su cuerpo. Bien sabe que, en aquella zona del muslo se encuentra una de las tantas zonas erógenas de la mujer.
Bajo el camino de saliva, se pausa en aquella alfombra negra debajo del vientre. Juguetea deseoso entre los matorrales, escuchando como ella gime de placer. Más y más. Se arquea dejando ver, bajo el destello de la nítida luz de la Luna, un hermoso cuerpo.
Tras unas horas de loca pasión junto a la chimenea, las dos almas exhaustas descansan plácidamente.
Entregados en cuerpo y alma, él le lleva una ventaja de seis años de edad; tiene más experiencia así que ella está encima.
Recorre con sus grandes manos los senos de la mujer, jugueteando con aquel capullo rosado. Ve como grita excitada pidiendo más y más.
Siente una descarga eléctrica ardiente en lo más profundo de su vientre tras el movimiento a vaivén de caderas que su alumna a ejercido sobre su miembro viril. Se inclina y consigue besarla. Sus lenguas juguetean en una lucha ansiosa por ver cual de las dos es la vencedora, sus labios se desean.
Cambio de papeles. Al profesor le tocó ser el capitán de la nave. La capitana está debajo, siendo mecida por las olas de aquella nave pirata.
La besa, recorriendo con su intrépida lengua juguetona todo su cuerpo. Bien sabe que, en aquella zona del muslo se encuentra una de las tantas zonas erógenas de la mujer.
Bajo el camino de saliva, se pausa en aquella alfombra negra debajo del vientre. Juguetea deseoso entre los matorrales, escuchando como ella gime de placer. Más y más. Se arquea dejando ver, bajo el destello de la nítida luz de la Luna, un hermoso cuerpo.
Tras unas horas de loca pasión junto a la chimenea, las dos almas exhaustas descansan plácidamente.
DOLOR
¿Puedes oírlo?
Esa presión que se engancha
como un anzuelo en tu corazón.
¿Puedes sentirlo?
Sí, seguro que sientes
la necesidad de gritar
de correr,
de llorar.
Sé que sientes el tacto
del frío cuando roza tu piel,
cuando no tienes con que arroparte
en las oscuras noches de insomio.
Sé que quieres atar al cabecero
las ganas que te entran de llorar,
de arrancarte la piel
para dejar salir a tu otro ser.
A ese que es más fuerte que tú,
que se pone la coraza de armadura
de hierro; cuando tienes problemas
y sientes que todo se te esfuma.
Esa armadura de caballero,
que usan las brujas de piel verde
con ansias de comer corazones
de niños buenos.
El mago, el ser oscuro
de ojos penetrantes
de mirada profunda.
Con un simple toque
puede hacer que tu mundo
caiga en mil pedazos
y converges al caos.
Ese, sí ese.
Se hace llamar Dolor.
El más temido señor.
Conocido por robar almas blancas
para endemoniarlas.
viernes, 22 de julio de 2016
MADRID
Madrid me recuerda a un
perfume olvidado.
A las calle primaveral por donde pasé una vez.
Madrid sigue siendo demasiado grande para mí, con sus enormes
rascacielos,
con su hermoso Retiro y su Gran Vía.
Te echa de
menos la Gran Vía.
Madrid me recuerda a primavera,
a abrazos
olvidados, a rincones sin descubrir,
a museo del Prado.
Madrid me recuerda a un día contigo,
pero ahora es sin ti.
Madrid crece a lo grande,
mientras que yo crezco poco
a poco sin sus cambios
,repentinamente, gigantescos.
Madrid es sinónimos de grandes artistas,
de libros por descubrir,
de editoriales que
buscan a sus mejores escritores.
Madrid, donde las rosas azules
se regalan en el día del libro,
donde no hay un olor acendrado.
Madrid, la capital
aquella demasiado gigante,
Madrid, con señal de comenzar de nuevo.
De escribir nuevas historias
de reescribir otras.
La de hermosas estatuas.
La ciudad que nunca duerme.
martes, 19 de julio de 2016
Vuelve
Las
ojeras se me hospedan en mi rostro de marfil. La gente piensa que ya no voy a enamorarme
más ¡pero qué equivocadas están!
Si
supieran… Si supieran que tú eres mi amor platónico. Si supieran que te guardo
en lo más a fondo de mí ser… Si supieran lo que no saben, me acabarían por
llamar loca enloquecida.
¿Cuándo
fue la última vez que hablamos sin impedimentos? ¿Qué nuestras conversaciones
no se volvieron aburridas? ¿Cuándo fue la última vez que te felicité por algo
que habías hecho bien y que me sentía plenamente orgullosa de ti?
Cuándo.
Dónde. Por qué. Cuándo te fuiste. Dónde lo hiciste. Por qué fue.
Mi
mente te está olvidando, de veras que es una lástima, pero no sé ya qué hacer
para poder recuperarte. En mis sueños ya no apareces y eso que me esfuerzo por
proyectarte en ellos.
En
mi vida apenas te considero en un futuro
y ya he perdido catorce veces por conseguir que navegues en mi barco rumbo a
Nunca Jamás.
Ya
no hay rastro tuyo y el que queda se va esparciendo como la arena.
Ya
no encuentro motivos para conversar contigo a pesar que pido que te quedes, que
me rescates del cielo para que me lleves al infierno.
Ya
no sé qué hacer para volver hacia atrás, para retroceder en el tiempo y volver
a viajar.
Que
necesito sabias palabras tuyas que me hagan seguir con mi camino.
Pero
ya, al parecer no vas a volver así que he de empezar yo a construir mi camino
por mí misma, a guiarme como siempre, o casi siempre, he hecho y a perderme por
los senderos de mi vida.
Tal
vez volverás algún día, tal vez me asfixiarás como siempre has hecho. Acabarás
por matarme lentamente hasta que acabe de respirar.
Porque
tú me matas lentamente. Eres mi amor platónico y un buen jugador en el Cruedo.
Ahora
no sé qué hacer si pedirte que vuelvas o dejar que te quedes allí donde estés.
lunes, 18 de julio de 2016
Él y Ella
Él
ahí parado escuchando música de su playlist de Spotifive, Clásica para ser más exactos. Él escuchando atentamente
el sonido que sus auriculares emiten y hacen que todo a su alrededor acabe por
desaparecer. Desconecta y de sus ojos emanan pequeñas lágrimas cristalinas.
Ella,
fumando otro cigarro más. Catorce lleva ya.
No escucha nada, sólo fuma sin cesar para qué engañar. Fuma, bebe, ríe y
sueña despierta. Llora y vuelve a llorar.
Afuera
está lloviendo, el hombre del tiempo ha anunciado que no parará de llover en
todo el mes.
Queda
poco para Septiembre, tan poco como que solamente quedan tres meses.
Afuera
no ha parado de llover, Ella fuma y Él llora con la ópera.
Ambos
no se han conocido todavía, pero no lo tardarán en hacer. Él y Ella, Ella y Él,
dos personas desconocidas hasta que entre Septiembre y el nuevo curso empiece
otra vez.
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