Dicen
que el amor es la perfecta, o en su intento, combinación de dos
parejas, el apoyo y el afecto en todo el trayecto de la montaña rusa y,
como no, de vuestro pequeño y largo viaje. Significa ser capaz de
enfrentarse a las adversidades que a dos seres se les presentan; pero…
realmente, a este sentimiento sois ustedes quienes les dais el valor en
sí.
Después de 25 años os reencontráis con vuestros ‘yo’ del
pasado para recordar lo que un día vivisteis. ¿No es maravilloso? La
sensación de estar casi toda una vida junto al lado de una persona,
sentir ese hormigueo, o mariposas como bien queráis denominarlo, cada
vez que la veáis, el despertar a su lado y pensar: ‘’aún le sigo
amando,’’.
La vida es todo un baile de pétalos y espinas. A veces
habrá dado la casualidad que os habéis pinchado con una de ellas,
habéis pasado por tempestades y la calma no ha aparecido… Sin embargo,
os habéis agarrado de la mano y la habéis combatido juntos desde el
principio.
Sinceramente, 25 años da para cuantiosos momentos: por
un lado, tenemos el berrinche que toda hija padece al enfrentarse al
temido monstruo del peine. Sí, todo enemigo para aquella criatura de
cabellos rizados. Del que ahora soléis contar en alguna reunión familiar
entre risas, pero que, en su momento, era insoportable… Por otro, el
celebrar cada ‘x’ tiempo un cumpleaños a petición del pequeño de la
familia cuando veía la llama del mechero, o aquella vez que este
torbellino se sentía con dotes creativos (ahora sabemos de quién lo ha
heredado: sí, de ti, Antonio, que te crees Dalí cada vez que plasmas el
arte en los pobres perros) y pintaba la pared acusando a la hermana
mediana.
Pero ahora, que he captado vuestra atención, mis
queridos protagonistas… ¿Os habéis imaginado alguna vez este momento? Si
de así se tratase, no lo olvidéis. No, porque aquello fue el prólogo de
esta novela inacabada. ¿Volveríais hacia atrás para cambiar cualquier
acto por muy preciso y pequeño que sea a sabiendas que la modificación
del mismo, atrae consecuencias en el presente?
Ahora mismo, os
encontráis agarrados de la mano, mirando como se os lee este discurso.
Pero creed que en estas palabras también están las personas que en un
día os acompañaron a ustedes y, no temáis, que hoy siguen aquí. Ahí
arriba, en vuestros corazones, a ambos lados de los asientos, con su
familia en general, al lado de sus esposas … Un día os dieron el visto
bueno y os acompañaron hacia el altar, brindaron por sus hijos y
bebieron con ellos; recordad que esto es el ciclo sin fin. Bien
dijiste, una vez conduciendo, papá:
<<La vida no tendría sentido
si fuéramos inmortales>>.
Como las palabras extraídas de unas de las bandas sonoras que a mamá le encanta:
‘’Y el tiempo va lentamente,
y el tiempo puede hacer mucho’’.
Es por ello por lo que sigáis disfrutando de todos los momentos únicos,
seguid escribiendo en las páginas en blanco, daos las manos ante las
nuevas oportunidades y situaciones y pasad del '
Regresa a mí' de Il Divo
a
'Tu frialdad' de Triana.
‘’Abre la puerta niña
y dale paso a la luz
mira que destello tiene
esa nube con el sol.
Por la mañana amanece
la vida y una ilusión
deseos que se retuerce
muy dentro del corazón.’’
Así que seguid abriendo la puerta al amor y disfrutad de este episodio.
Sentados el uno al lado del otro, felices con la copa de alcohol en
alto, brindando por esos 25 años que llevan juntos; y es que, después de
tanto tiempo, la magia sigue perdurando.