domingo, 20 de mayo de 2018

Prefacio vs Compendio.






Prefacio:

<<Prefacio: cosa que se dice o se escribe como introducción para lo que es el asunto principal de un discurso. >>

Acabo de llegar a casa y escucho el sonido detonante de las nubes.
Parece que va a llover.
El hombre del tiempo y la alarma de mi móvil lo han predicho.
Sin embargo… no se atreven a mostrarse combatientes.
El cielo está grisáceo, me lo esperaba más oscuro.

El murmullo del tic tac del reloj anuncia que son las 04:00 a.m.
Se avecinan curvas y una tormenta de escándalo.
Ya se ha pronunciado
el estrepitoso golpe del sonido del rayo.

Tiemblan hasta las paredes, vibran las ventanas.
Llamas al timbre, querida mujer tormenta.
El pronóstico es acertado.
Epílogo:


<<Epílogo: parte final de un discurso o de una obra literaria en la que se ofrece un resumen general de su contenido.>>
Mi habitación huele a sexo, a fluidos corporales.
 Sobre mi cama descansan los recuerdos.
En el piso resuenan los gemidos.

Mi cuerpo se estremece al sentir el tacto de su piel;
de una piel muerta que acaricia con alevosía,
los restos de cada línea interna.

Has partido, me llevo la mano a mi pecho.
El corazón sangra,
suelta los últimos desperdicios de pus.
Lo curo con Betadine, para que no se me infecte.
Le echo alcohol de 90º, para que destile.

Cesa la hemorragia.
Herida cerrada.
Compendio, lo denominan.


lunes, 9 de abril de 2018

Memento Mori

He indagado en la llaga,
me has dicho que no parase,
que siguiera, porque te encantaba el dolor.
Decías que esto era lo que querías:
Una relación tóxica, porque te retroalimentabas.

Los minutos bailan entre las dos,
con el objetivo de terminar lo que una vez empezó.
Pero es demasiado tarde, feroces gacelas revoletean para escapar.

Que no eras tú,
que era yo.
He indagado en la llaga.

El infierno es un tártaro infernal,
donde Satanás busca que lleguen almas para conseguir bilis.

Que no era yo,
que eras tú,
porque clavaste el puñal salpicando todo de sangre y liberando las mariposas.
Canal abierto.
Horas en quirófano.

Romper con dos corazones y
gritar a los cuatro vientos que esto no llega a ningún lado.
¡Dejad que La Parca me halle!

He indagado en la llaga,
tú me has desangrado.
Los corazones esparcidos por la moqueta,
esperando la autopsia.
Sin embargo, ya te lo digo yo:
Crimen en primer grado.



miércoles, 28 de febrero de 2018

Para ustedes: Papá y mamá

Dicen que el amor es la perfecta, o en su intento, combinación de dos parejas, el apoyo y el afecto en todo el trayecto de la montaña rusa y, como no, de vuestro pequeño y largo viaje. Significa ser capaz de enfrentarse a las adversidades que a dos seres se les presentan; pero… realmente, a este sentimiento sois ustedes quienes les dais el valor en sí.

Después de 25 años os reencontráis con vuestros ‘yo’ del pasado para recordar lo que un día vivisteis. ¿No es maravilloso? La sensación de estar casi toda una vida junto al lado de una persona, sentir ese hormigueo, o mariposas como bien queráis denominarlo, cada vez que la veáis, el despertar a su lado y pensar: ‘’aún le sigo amando,’’.

La vida es todo un baile de pétalos y espinas. A veces habrá dado la casualidad que os habéis pinchado con una de ellas, habéis pasado por tempestades y la calma no ha aparecido… Sin embargo, os habéis agarrado de la mano y la habéis combatido juntos desde el principio.

Sinceramente, 25 años da para cuantiosos momentos: por un lado, tenemos el berrinche que toda hija padece al enfrentarse al temido monstruo del peine. Sí, todo enemigo para aquella criatura de cabellos rizados. Del que ahora soléis contar en alguna reunión familiar entre risas, pero que, en su momento, era insoportable… Por otro, el celebrar cada ‘x’ tiempo un cumpleaños a petición del pequeño de la familia cuando veía la llama del mechero, o aquella vez que este torbellino se sentía con dotes creativos (ahora sabemos de quién lo ha heredado: sí, de ti, Antonio, que te crees Dalí cada vez que plasmas el arte en los pobres perros) y pintaba la pared acusando a la hermana mediana.

Pero ahora, que he captado vuestra atención, mis queridos protagonistas… ¿Os habéis imaginado alguna vez este momento? Si de así se tratase, no lo olvidéis. No, porque aquello fue el prólogo de esta novela inacabada. ¿Volveríais hacia atrás para cambiar cualquier acto por muy preciso y pequeño que sea a sabiendas que la modificación del mismo, atrae consecuencias en el presente?

Ahora mismo, os encontráis agarrados de la mano, mirando como se os lee este discurso. Pero creed que en estas palabras también están las personas que en un día os acompañaron a ustedes y, no temáis, que hoy siguen aquí. Ahí arriba, en vuestros corazones, a ambos lados de los asientos, con su familia en general, al lado de sus esposas … Un día os dieron el visto bueno y os acompañaron hacia el altar, brindaron por sus hijos y bebieron con ellos; recordad que esto es el ciclo sin fin. Bien dijiste, una vez conduciendo, papá: <<La vida no tendría sentido si fuéramos inmortales>>.
Como las palabras extraídas de unas de las bandas sonoras que a mamá le encanta:
‘’Y el tiempo va lentamente,
y el tiempo puede hacer mucho’’.
Es por ello por lo que sigáis disfrutando de todos los momentos únicos, seguid escribiendo en las páginas en blanco, daos las manos ante las nuevas oportunidades y situaciones y pasad del 'Regresa a mí' de Il Divo a 'Tu frialdad' de Triana.

‘’Abre la puerta niña
y dale paso a la luz
mira que destello tiene
esa nube con el sol.
Por la mañana amanece
la vida y una ilusión
deseos que se retuerce
muy dentro del corazón.’’

Así que seguid abriendo la puerta al amor y disfrutad de este episodio.

Sentados el uno al lado del otro, felices con la copa de alcohol en alto, brindando por esos 25 años que llevan juntos; y es que, después de tanto tiempo, la magia sigue perdurando.